Proyectos y herramientas para abrir la democracia

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Eva Rueda

“La mejor herramienta de código abierto es la afectividad”. No es una frase cualquiera dicha en un entorno cualquiera. Su autor, Diego, del colectivo  Todo por la Praxis, intervino en la sesión Urban Betas: Herramientas para una Ciudad Open Source que se desarrolló ayer por la tarde en el #DemocracyLab, la parte del evento internacional #CiudadesDemocráticas que se celebra en el Media Lab Prado. #CiudadesDemocráticas es un espacio de encuentro global para la mejora de la democracia con tecnologías abiertas y colaborativas.

¿Qué significa hacer ciudad?¿Hay alguna otra manera de gobernar la ciudad? ¿Cómo podemos hacer que lo publico sea más público? Adolfo Estalella, antropólogo e investigador, lanzaba al aire estas preguntas para las que todavía no hay respuestas cerradas. Pero sí puertas abiertas: ”el urbanismo ya no está en manos de arquitectos y expertos sino diseñado por los propios ciudadanos recogiendo herramientas y material reciclados”.

Explorar las fuentes (sources) materiales y documentales que abren la ciudad para sus habitantes fue el objetivo de esta intensa e interesante sesión en la que se presentaron proyectos urbanos como la Red de Arquitecturas Colectivas, ARchive TAZ (observatorio que recoge  experiencias de  espacios de auto-organización ciudadana: desde huertos urbanos,  a centros sociales o espacios culturales), Vivero de Iniciativas Ciudadanas, Caseando (herramienta abierta de ciudad para colectivos desde la vivienda), plataforma de mapeo CIVICS, Ciudad Escuela, la plataforma Civicwise para conectar ciudadanos, Territoris Oblidats, Ciudad Huerto (itinerario formativo que recoge los aprendizajes y experiencias que se están poniendo en juego en los huertos urbanos comunitarios de Madrid), el Mapa de los Madriles, la Red de Espacios Ciudadanos REC  o microintervenciones escolares MICOS (transformación de espacios infantiles de un modo colaborativo). Herramientas que actualizan nuestra relación con lo urbano: mapas de ciudad, archivos urbanos y derivas callejeras, muebles a mano, infraestructuras ciudadanas, plataformas digitales y borradores de ciudad.

Y si las ciudades se autoconstruyen, apuntaba Estalella,  los espacios baldíos han sido abiertos al cultivo hortelano y los vacíos urbanos a la inventiva ciudadana. Este urbanismo manual se hace con las manos y al mismo tiempo produce los manuales para documentar cómo se hace: libera el conocimiento.

¿Qué significa hacer ciudad? volvía a preguntarse el investigador y antropólogo, Alberto Cosín en Urban Betas. La nueva ciudad supone todo un desafío: nuevas formas de propiedad, los comunes, nuevos mecanismos de licencias y tecnologías. “En el mundo de sotfware libre hemos aprendido mucho de las licencias – precisaba Corsín – pero hay conceptos como la responsabilidad civil subsidiaria que no están resueltos: pensemos en sistemas mutualistas que podrían asegurar estas infraestructuras”. La ciudad es un objeto muy complejo; lo técnico, lo urbano, las tecnologías digitales… Y las herramientas libres no son sólo para el espacio público, sino también para nuestras casas.

“Las cosas suceden porque la gente se reúne y compartimos”, concluía una de las impulsoras de la Red de Espacios Ciudadanos. “¿Imaginas Ciudades Democraticas con sus espacios a disposición de los ciudadanos y con garantías para todos?”, intercalaba una participante en el debate en Twitter. En la sesión Urban Betas se expuso la necesidad de urbanizar la democracia en plazas, en huertos y en infraestructuras mundanas con regímenes de propiedad diferentes, infraestructuras abiertas y documentación colectiva. Un activismo urbano que pasa por no dejar atrás las formas antiguas de hacer ciudad e interconectarlas con la tecnología común.

El camino se está trazando: de las plazas al interior de las casas. Algunos ya han comenzado a pensar la ciudad con otros lenguajes más allá del texto y la palabra. Es la nueva pedagogía urbana. Saberes que son poderes.

Urban

 

De Corea a Berlín, proyectos para hacer política ciudadana 

Del poder centralizado, descentralizado o distribuido también se habló en la Unconference sobre democracia abierta e internet descentralizado que se desarrolló ayer -y continúa hoy jueves- en el Auditorio de Media Lab Prado. Un formato ágil en el cada uno de los participantes -llegados de Corea, Berlín, Londres, Madrid, Barcelona,- presentó brevemente su proyecto. En total, 14 iniciativas que a lo largo del día fueron compartidas en talleres prácticos organizados de modo colaborativo. Apps, herramientas y software open source centrados en mejorar procesos de empoderamiento ciudadano, el poder descentralizado, la privacidad y los derechos humanos.

Unconference, en Media Lab Prado, Madrid.

Desde estrategias para estimular la participación activa de los ciudadanos mediante crowdsourcing, aplicaciones para reimaginar y mejorar tu ciudad (Hackity App) y herramientas de código abierto para la deliberación en línea de enormes grupos (BaoQu) hasta plataformas de datos y periodismo de investigación (Pattrn), un servidor personal preparado para liberarte del espionaje servicios (FreedomBox) o un API de colaboración y editor de texto en tiempo real Swellrt.org

Proyectos para mejorar las ciudades y hacerlas más abiertas y democráticas. Como Redecentralize.org, un proyecto que pretende reunir a comunidades interesadas en la descentralización, que se presenta de este modo: “En silencio, algunos geeks están descentralizando la red. De nuevo. ¿Quienes son? ¿Por qué lo hacen? ¿Qué nuevas tecnologías están utilizando? ¿Cómo va a cambiar el mundo?”.

Galería fotográfica de la sesión de del 25 de mayo del #DemocracyLab

Diálogo en redes sociales en el hashtag: #CiudadesDemocráticas

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